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MARIO BENEDETTI • "NUNCA MUERE, SE SIEMBRA"

El cuerpo amortajado de Mario Benedetti yacía ayer, lunes, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, donde fue montada una capilla ardiente para despedir al laureado escritor, que será inhumado en la mañana de hoy en el Cementerio Central de la capital uruguaya.
“Una persona como Mario nunca muere, se siembra”, dijo el presidente Tabaré Vázquez a los periodistas, tras visitar la capilla ardiente para rendir tributo a Benedetti, que murió en la noche del domingo a los 88 años debido a una dolencia intestinal crónica.

El Gobierno uruguayo decretó duelo nacional para ayer, lunes, por la muerte del autor de “La Tregua” y las banderas estaban a media asta.

Vázquez llegó al junto al vicepresidente Rodolfo Nin Novoa, saludó a los deudos y permaneció 15 minutos parado frente al féretro.

Varias figuras del Gobierno, de la política, del arte, la música y la literatura, así como gente común y corriente se arrimaba a la capilla ardiente, que estuvo hasta las 22:00 locales (01:00 GMT), para rendir tributo al más prolífico de los autores uruguayos.

Las puertas del Palacio Legislativo se abrieron a las 09:00 (12:00 GMT), con una guardia de honor del batallón Florida del Cuerpo de Blandengues en la escalinata de la sede del Congreso.

Una alfombra roja llegaba hasta el féretro abierto, rodeado de antorchas de bronce y en la cabecera, un bellísimo vitraux con el Escudo Nacional.

Las coronas de flores iban poblando los costados de la alfombra roja e inundando el Salón de los Pasos Perdidos con su aroma, dando cierta densidad al ambiente de tristeza y congoja, amortiguada por silenciosos murmullos.

Junto al féretro estaban su secretario Ariel Silva y otros familiares junto al cantautor Daniel Viglietti, entrañable amigo de Benedetti, quien ha musicalizado sus poemas y realizado espectáculos junto al escritor recitando sus propios versos.

Viglietti resaltó la “calidad humana” y el “compromiso de siempre” de Benedetti “por la lucha con lo más justo, porque la humanidad sea más libre, más igualitaria”.

“El corazón de muchos llora, déjenme decirles que el mío también. Pierdo a un maestro, a un ejemplo, a un entrañable compañero del camino, también en lo artístico”, dijo Viglietti.

En tanto, el autor uruguayo Eduardo Galeano consideró en declaraciones a la AFP que su amigo “Mario Benedetti creía en otro mundo posible y era el raro caso de un escritor generoso que celebraba el éxito de los demás”.

Integrante de la denominada “Generación del 45”, Benedetti editó en setiembre pasado “Testigo de uno mismo”, escrito en verso, y antes de su fallecimiento trabajaba en un nuevo libro de poesía, bajo el nombre de “Biografía para encontrarme”.

Su novela “La Tregua” (1960) fue llevada al cine –y nominada al Oscar en 1975 como Mejor Película Extranjera–, mientras sus poemas han sido musicalizados no solo por Viglietti, sino por el catalán Joan Manuel Serrat, quien dijo sentir “pena por la muerte del amigo y la separación definitiva que esto significa, y liberación porque en este caso la muerte se presenta como liberadora”.

Nacido el 14 de setiembre de 1920 en Paso de los Toros (250 km al norte de Montevideo), Benedetti fue autor de decenas de libros de poemas, prosa, cuentos, novelas y ensayos, así como de obras de teatro.

Fue acreedor de numerosos premios, entre los cuales el Premio Internacional Menéndez Pelayo en 2005, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1999 y el Premio Iberoamericano José Martí en 2001. Exiliado durante la dictadura uruguaya (1973-1985), Benedetti residió en Argentina, Perú, Cuba y España, y regresó a Uruguay con la restauración democrática. VIA: ABC.COM.PY